Riesgo y Control: Reflexiones sobre Economía y Finanzas

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La integración comercial del Magreb: el mito de las complementariedades


PRIMERA PARTE: LA IMPORTANCIA DEL PROCESO INTEGRADOR

Capítulo 2. La integración como medio de desarrollo

Hemos hablado del fracaso de los distintos modelos de desarrollo de los países magrebíes tras su independencia, y hemos mencionado también la integración como una posible solución. Se ha argumentado mucho en favor de la UMA, pero siempre de una forma asistemática. Queremos en este capítulo, a la luz de la teoría, valorar las potencialidades que a priori puede tener la integración del Magreb para su desarrollo. Trataremos de comprobar si existe un modelo teórico de desarrollo que justifique las esperanzas de tantos autores.

La integración comercial como medio de desarrollo se basa en la potenciación del comercio entre los países integrados, a través del incremento del tamaño del mercado. Esto tiene ventajas por el lado de la producción y por el lado del consumo. Desde el punto de vista del consumidor, la liberalización pondrá a su alcance una mayor cantidad y diversidad de bienes a precios más competitivos. Desde el punto de vista de la producción, las ventajas que presenta han sido profusamente tratadas por la teoría económica tradicional (Tugores, 1994; 130, 189); en este ámbito cabe distinguir, por un lado, las ventajas que se derivarían de la intensificación del comercio de tipo interindustrial y, por otro, las derivadas del comercio de tipo intraindustrial.

Si la integración intensifica el comercio interindustrial, se aprovecharán mejor las ventajas comparativas o complementariedades, esto es, se pondrán en marcha pautas de especialización más eficientes. Antes de la integración, un país con ventajas comparativas en algunos productos podía verse limitado para aprovecharlas si el acceso a los mercados con los que se producirá la unión estaba restringido; la inserción en una zona de libre comercio le permitirá ahora acceder a esos mercados y explotar sus ventajas comparativas. Ventajas de este tipo son, por ejemplo: posibilitar el aprovechamiento de economías de escala y de alcance, permitir el acceso a tecnologías, inputs y productos intermedios (el acceso a productos intermedios permite aplicar actividades de montaje intensivas en trabajo), disponibilidad de externalidades generadas en el extranjero (como transferencias know-how), etc.

Si, por otra parte, la integración acentúa el comercio intraindustrial, permitirá: eliminar las "ineficiencias-X" (es decir, inducir a los sectores hasta entonces protegidos a utilizar eficientemente los recursos), posibilitar el efecto pro-competitivo (esto es, que los sectores protegidos se conviertan incluso en exportadores), generar un entorno "schumpeteriano" de actividad empresarial dinámica, aprovechar las economías de escala en mercados más amplios, permitir la mejor satisfacción de la diversidad de preferencias de los consumidores o de su preferencia por la diversidad, etc.

Es de esperar que las ganancias derivadas del aprovechamiento de las complementariedades sea más importante en aquellos casos en que la liberalización se realice entre países heterogéneos, con ventajas diferentes que se complementen. Mientras, las ganancias derivadas del comercio intraindustrial beneficiarán más a los países de características similares y que intercambian productos semejantes.

Indudablemente existen también inconvenientes en todo proceso de integración comercial, que pueden igualmente diferenciarse entre los originados por una intensificación del comercio interindustrial, y los procedentes del aumento del comercio intraindustrial. En general puede decirse que la integración tiene efectos favorables, pero siempre puede haber alguien que salga perjudicado. Las mejoras paretianas debieron acabarse hace tiempo; aunque se beneficie al conjunto de una comunidad siempre habrá perjuicios para algunos agentes o sectores económicos. Por ejemplo, en el caso de una unión de países con complementariedades puede ocurrir que sectores que hasta entonces se mantenían gracias a la protección tengan que reconvertirse, planteando graves problemas sociales y políticos. Si se trata, en cambio, de países similares, los costes del comercio surgido de la integración pueden ser más difusos, y aparecer como formas de "racionalización" de industrias (fusiones, cierres, absorciones).

Por tanto, después de ver que los procesos de integración tienen ventajas, pero también inconvenientes, se hace necesario recurrir a algún concepto que permita evaluar los resultados de los procesos de integración, esto es, que permita determinar la conveniencia de estos procesos. Para ello nos referiremos a los ya clásicos conceptos, definidos por Viner, de creación de comercio y desviación de comercio. La creación de comercio se refiere al incremento del comercio entre países miembros de una unión aduanera, mientras que la desviación de comercio hace referencia a la reducción del comercio con el resto del mundo. Obsérvese que ambos conceptos no necesariamente se excluyen entre sí. Si sucediesen ambos fenómenos a la vez sabríamos que el comercio creado en la zona integrada lo ha sido a costa del comercio exterior. Pero si se crease comercio con los países de la unión sin afectar al comercio exterior, entonces la integración habría sido positiva, aunque ello suponga una reducción del consumo proporcional de producción doméstica, pues eso sería señal de que el país habría profundizado en la especialización de la producción. Esto es lo que ha ocurrido en la Unión Europea en los últimos quince años.

Como puede verse, los conceptos de creación y desviación de comercio sirven para evaluar los resultados a posteriori. Antes de que se produzca la integración, o a los pocos años de ésta, es difícil determinar si se va a producir o no creación de comercio. Por ello cabe preguntarse por los elementos que determinan la creación o desviación de comercio. En su ya clásico estudio acerca del desarrollo económico y la integración, Balassa (1965) señala los factores que normalmente determinan la creación o desviación de comercio resultantes de un proceso de integración. Éstos son principalmente cinco, que se explican mutuamente, pudiendo ser entre ellos motivos y causas de sí mismos:

  1. Grado de intercambio económico antes de la integración. Se entiende que la existencia de relaciones comerciales intensas entre los posibles países miembros antes de una unión indicará las posibilidades de posterior especialización.

  2. Magnitud de la zona integrada. Se supone que mientras mayor sea la zona económica de la unión, mayor será el alcance potencial que cobre la división internacional del trabajo y, por lo tanto, serán más amplios los beneficios de una unión aduanera.

  3. Nivel de aranceles antes y después de la integración. A mayor altura en el nivel medio inicial de los aranceles sobre el comercio entre los países participantes, mayor será la expansión del comercio debida a la eliminación de estas barreras. Al mismo tiempo, la desviación del comercio será mayor mientras más altos sean los derechos con que se grave a productos que se originan en terceros países.

  4. Distancias y costes de transporte interior. Los costes de transporte son un elemento que determina la magnitud del mercado. Para un volúmen dado de producción comerciable, mientras más alto sea el coste del transporte, más pequeña será la magnitud efectiva del mercado.

  5. Grado de complementariedad y competencia. Ya nos hemos referido, al hablar de las ventajas de la integración, al potencial que ofrecen la competencia y la complementariedad de las producciones de los países de una unión. Por eso es conveniente conocer cuál es el grado de complementariedad y competencia de los posibles miembros de una unión aduanera. Un elevado grado de superposición de mercancias protegidas puede proporcionar beneficios a través del incremento de la competencia; a mayores diferencias de coste de las mercancías protegidas, mayores beneficios se lograrán. Por otro lado, si los países miembros producen mercancías diferentes, la supresión de las barreras arancelarias puede provocar una desviación de comercio; las importaciones se adquirirán en un país miembro con costes más altos, y no en un país no participante cuyos costes sean más bajos.

Estos son, pues, los cinco factores que pueden determinar a priori las ventajas o desventajas, la conveniencia o no de una integración comercial. Si queremos evaluar de un modo adecuado cuáles son las ventajas que puede aportar la integración al desarrollo de los países del Gran Magreb, se hace necesario determinar cómo se presentan dichos elementos en estos países. Esto será lo que hagamos a continuación, aunque sin olvidar las características peculiares de los paises en vías de desarrollo. Especialmente estos países centran su interés en la interrelación de los diferentes elementos dentro de un contexto dinámico.


© Luis de la Fuente y Gil de la Vega, Madrid, 1995-1996