Revista trimestral editada por el Banco de España que incluye artículos financieros especializados sin demasiados tecnicismos

Siempre me pareció que en la política de vivienda del gobierno español fallaba algo. Ahora me parece que falla todo. Me enteré el otro día que el Gobierno estudia permitir que los arrendadores puedan desgravarse el 50% de los ingresos que perciban en concepto de alquiler y que incluso se deduzcan los gastos de comunidad.
En los últimos años España se ha convertido en el país en el que más ha crecido el precio de la vivienda de todo el mundo. Eso ha puesto muy difícil a la gente joven la posibilidad de comprarse su primera vivienda, a pesar de que los prestamos hipotecarios están más baratos que nunca. En media, una familia española destina casi el 50% de su salario al pago de la vivienda.
Comprar una casa se ha convertido en una buena alternativa de inversión para quienes tienen dinero que invertir. Muchos de los que compran lo hacen para esperar un tiempo y vender. Mientras tanto alquilan.
Pero las familias no tienen demasiados incentivo para alquilar. Alquilar una vivienda para vivir en España cuesta lo mismo al mes que comprarla, es decir, el 50% del salario, con la diferencia que no supone una inversión sino un gasto. En España se alquila porque no queda más remedio, en espera de ahorrar lo suficiente para comprarse una casa cuanto antes.
Las familias pueden desgravarse buena parte de los gastos de la compra de la primera vivienda, pero nada por alquilar. Hace unos años las familias se podían desgravar un 15% de lo que pagaran de alquiler, pero se eliminó esta posibilidad. Ahora es más rentable fiscalmente comprar una casa.
Con la nueva medida que estudia el Gobierno, se fomentará aún más la compra especulativa, porque se convertirá en una inversión muy rentable desde el punto de vista financiero-fiscal, lo que no contribuirá precisamente al descenso del precio de la vivienda.
Por otro lado, aunque esta medida posiblemente pretenda favorecer que se declaren los ingresos por alquiler (cosa poco frecuente), considero que la mayoría de los que defraudan seguramente seguirán haciéndolo, porque es mejor desgravarse el 100% que el 50% y ahorrarse un poco de la progresividad del impuesto sobre el resto de ingresos. La posibilidad que había antes de desgravarse los gastos de alquiler por parte de los arrendatarios, era una medida más eficaz para combatir el fraude, siempre que se cruzaran convenientemente las declaraciones de arrendador y arrendatario.
Para fomentar el alquiler, lo que debe hacerse es permitir que alquilar una casa sea más barato que comprarla. Favorecer fiscalmente al arrendador puede ser bueno para incrementar la oferta, pero a la vez debe permitirse reducir la demanda de vivienda propia haciendo que alquilar sea más barato. Retomar aquella desgravación del arrendatario, y aumentarla, sería una gran idea, que por otra parte reduciría la presión sobre el precio de las casas.