Joaquín Bernal es un experto en programación, tecnología e Internet, pero su hobby son los cuentos, siempre sorprendentes

ECOS de España y Latinoamérica es una revista que se edita y publica en Alemania con la particularidad de que está escrita en español, destinada tanto a los hispanohablantes que viven allí como a los lectores de origen germano que desean practicar el español. La diversidad y profundidad de sus artículos es sorprendente.
Recientemente una de sus colaboradoras, Juana Vera, se puso en contacto conmigo para recabar información sobre las empresas españolas en Latinoamérica y el Magreb de cara a un artículo que está preparando. Dado que la revista es difícil de conseguir en España y que mis respuestas pueden ser de interés para mis lectores, reproduzco a continuación dicha entrevista. Desconozco cuándo se publicará el artículo, aunque estoy seguro de que podremos leer ideas muy interesantes de personas más expertas que yo.
Aventurarse a generalizar cuál es el negocio más rentable es muy arriesgado. La misma actividad de negocio puede diferir sustancialmente entre países y entre entidades financieras. Sin embargo, los bancos españoles han centrado su negocio en dos áreas básicamente: la banca minorista y los fondos de pensiones, con buenos resultados en ambos casos. La banca mayorista es terreno de los bancos norteamericanos y la actividad de negociación en mercados está limitada a los mercados medianamente desarrollados, como México.
Destacaría especialmente la administración de los fondos de pensiones y jubilación, en aquellos países en los que se ha privatizado. Los bancos españoles han conseguido sobrevivir a la progresiva reducción en el número de administradoras, ganando cuota de mercado y aprovechando economías de escala. No obstante, en los últimos tiempos, los gobiernos han ido reduciendo las comisiones que pueden percibir las administradoras, por lo que el negocio ya no es tan rentable.
En términos absolutos es cierto que los países más grandes han recibido más inversión, precisamente porque se trata de mercados mayores. En términos relativos es más difícil decirlo. Se puede haber destinado mucho dinero a adquirir el séptimo banco de un país grande y bastante menos para comprar el primer banco de un país pequeño. Además la privatización no siempre se ha producido en los países grandes. El Salvador privatizó su sistema de pensiones y Brasil aún no lo ha hecho. En cualquier caso, es posile que los países grandes también hayan recibido más inversión en términos relativos, ya que los bancos pueden esperar aprovecharse de economías de escala y de un mayor grado de bancarización.
Los bancos españoles son bancos comerciales, que realizan en Latinoamérica, al igual que en Europa, la función de canalizar el ahorro hacia la inversión, permitiendo que se lleven a cabo proyectos que crean empleo. No olvidemos que no son sólo los bancos los que consiguen que un país se desarrolle, sino que deben ser todos los agentes económicos.
Desgraciadamente, la mayor parte de los ciudadanos latinoamericanos carece de capacidad de ahorro. Quienes ahorran son los ciudadanos con niveles económicos medio-altos, y también son ellos los que requieren la financiación. Los bancos españoles son bancos comerciales tradicionales que no financian programas de desarrollo. Hasta ahora, han sido pocos los casos de entidades que han conseguido obtener alguna rentabilidad a través de productos para el desarrollo, como por ejemplo los microcréditos, por lo que por el momento es difícil esperar que puedan dedicarse a este tipo de inversiones. Sí han contribuido a financiar la compra de vivienda para familias con nivel de renta bajo y también a emprender proyectos empresariales individuales.
Esas son preguntas para las que no existe una respuesta clara. El consenso entre la mayor parte de los economistas es que la liberalización es necesaria para que un país pueda desarrollarse, pero no se ha llegado a un acuerdo acerca de cuál es el grado óptimo de liberalización. El escollo más importante para la liberalización es sin duda la voluntad política.
Durante la última década, Japón ha venido atravesando una grave crisis económica y financiera, por lo que no ha representado ningún peligro para el resto de competidores. Tampoco parece que a corto plazo vaya a mejorar mucho su situación. En cualquier caso, si empezara a invertir en Latinoamérica supongo que lo haría por aquellos países con los que tiene mayor afinidad, no necesariamente del Pacífico, por ejemplo Brasil y Perú.
Chile comenzó antes que los demás países su transición hacia la economía liberal de mercado y ha gozado de la voluntad y la estabilidad política necesarias para conseguirlo.
No tengo datos para saber cuántos empleos ha generado o destruido la inversión española. Lo que sí creo es que la adquisición de empresas locales sirvió en un primer momento para conservar al menos parte de los empleos existentes y, posteriormente, se ha ido modificando el perfil de los empleados, dando empleo a trabajadores con mayor cualificación técnica, principalmente universitarios con especialización en sistemas informáticos, en leyes y en finanzas.
Tanto los bancos españoles como el resto de bancos extranjeros encontraron mercados financieros menos profesionalizados y eficientes que aquellos a los que estaban acostumbrados. Poco a poco, tanto los extranjeros como los locales, han ido contribuyendo a hacer los mercados más eficientes.
Antes de nada conviene entender que el sistema financiero norteamericano es muy distinto al europeo. El sistema europeo está mucho más bancarizado, mientras que en Estados Unidos, las empresas acuden con mayor frecuencia a financiarse directamente en los mercados bursátiles. Esto ocasiona que el perfil de los bancos norteamericanos sea muy distinto al europeo. En Estados Unidos hay muchos bancos locales pequeños dedicados a la banca minorista, que no han alcanzado un tamaño suficiente para expandirse fuera de sus estados, y grandes bancos de inversión muy especializados que no tienen cabida en los mercados latinoamericanos. Los grandes bancos universales capaces de hacer banca minorista fuera de su país, como Citibank, son pocos.
Aún así, es cierto que algunos bancos norteamericanos estuvieron en Latinoamérica y tuvieron que abandonarla. Creo que llegaron en momentos menos propicios políticamente. Los españoles llegaron justo después del llamado consenso de Washington y supieron sacar partido de su afinidad cultural e idiomática. Además, no debe olvidarse que el Banco de España ha sido siempre muy exigente con respecto a la solvencia de los bancos españoles, más que los bancos centrales de otros países, lo que les ha permitido afrontar los momentos críticos y mayores tasas de morosidad.
Los banqueros españoles al cabo de un tiempo entendieron que no se puede hacer el mismo tipo de banca en todos los países y, por tanto, han tenido que aprender cómo debían enfocar su actividad en cada país. No se pueden dar préstamos hipotecarios en países en los que los tipos de interés son muy altos y los precios de los inmuebles no han hecho más que caer desde hace muchos años, algo muy distinto de lo que ocurre en España, por lo que es necesario buscar otro tipo de negocios.
Las diferencias entre ambos son de matices. El SCH generalmente ha sido más agresivo en cuanto a la toma de posiciones, tratando siempre de tener la mayoría del capital de las entidades que compraba, y tenía preferencia por los bancos, mientras que el BBVA inició su andadura de manera más prudente, llevando la gestión con minoría de capital, y se orientó más hacia el negocio de pensiones. Sus estructuras son muy similares.
Todas ellas son las grandes empresas en sus respectivos sectores. En este punto cabe señalar que los bancos españoles han acudido a Latinoamérica porque estas empresas, que eran sus clientes en España, estaban invirtiendo en Latinoamérica y demandaban a sus bancos cada vez un mayor servicio en la región.
El futuro de todas las empresas está ligado a esa estabilidad política. Si los países latinoamericanos consiguen alcanzar y preservar la estabilidad política, las empresas españolas permanecerán en ellos durante mucho tiempo.
Contestaré a las tres preguntas conjuntamente.
Las empresas españolas se enfrentaban a un mercado único europeo y necesitaban ganar tamaño para no desaparecer. Optaron por crecer en Latinoamérica, una región con un elevado nivel de riesgo. Para minimizar este riesgo, debían diversificar sus inversiones tanto geográfica como temporalmente. Los bancos españoles no invirtieron en países concretos, sino en toda la región y su apuesta se debe mantener durante un espacio largo de tiempo, al igual que el inversor de bolsa, porque es una región de la que se puede obtener rentabilidad siempre que se permanezca en ella a largo plazo.
Es posible que las empresas españolas hayan tenido suerte durante los primeros años y se vean tentadas de irse de Latinoamérica, pero pasarían a ser empresas más pequeñas, con mucha liquidez, pero pequeñas. No hay posibilidades de inversión en Europa que estén al alcance de las empresas españolas. Además, si se hubieran querido ir, han tenido mejores excusas que el 11S para hacerlo. Por ejemplo, en Argentina, donde los bancos españoles han tenido que hacer inversiones muy fuertes para conservar sus filiales.
Fíjese en un dato. Hoy en día, la marca es uno de los principales activos de las multinacionales, y las empresas españolas han dado su nombre a todas sus filiales, vinculando su imagen a Latinoamérica. Salirse de allí le supondría una pérdida de reputación muy importante. No ha habido por tanto inversiones "golondrina". Posiblemente haya replanteamientos para centrarse en los negocios en los que sean más eficientes y que cuando las crisis aprieten, como ahora, haya algunas retiradas o reducciones de negocios puntuales que no sean rentables (p.e. recientemente SCH en México, Perú o Paraguay y BBVA en Brasil), pero a la vez pueden aumentar su participación en otros (SCH acaba de incrementar su participación en la AFJP Orígenes en Argentina).
Desconozco este aspecto.
Soy optimista. Tengo la impresión de que los países latinoamericanos han logrado avances significativos en el camino hacia la democracia y el desarrollo económico y creo que las empresas españolas tienen intención de seguir en Latinoamérica durante mucho tiempo.
Contestaré a ambas conjuntamente.
En estos momentos, la presencia de la banca española en el Magreb es testimonial. La situación política es aún más inestable que en Latinoamérica y las empresas españolas aún deben asimilar el esfuerzo que han realizado en Latinoamérica.
El futuro de las inversiones en el norte de África dependerá, primero, de que los miembros de la Unión Europea se pongan de acuerdo entre ellos para definir su política exterior en este caso y, segundo, de la voluntad política de los países magrebíes para avanzar hacia la economía liberal de mercado. Mientras no se aclaren estos puntos, parece difícil que las empresas europeas inviertan en el Magreb como lo han hecho en Latinoamérica.
Es una pregunta interesante. La mayor parte de los estados árabes son confesionales, es decir, que la política y la economía están condicionadas por la religión y, según parece, el Corán prohibe el préstamo con usura. En aquellos países islámicos que hacen interpretaciones menos restrictivas del Corán, usura puede considerarse un interés excesivo, por lo que no debería haber inconveniente en realizar banca tradicional. En los que el Corán se interpreta de una manera más restrictiva se considera usura cualquier cobro de interés, por lo que sería imposible ejercer la actividad bancaria tradicional. No obstante, en estos casos sería posible llevar a cabo la actividad de financiación de proyectos, por la que los bancos no cobrarían intereses sino que participarían de los beneficios de las empresas a las que han financiado.
En cualquier caso, la relación entre interés e Islam no afecta únicamente a la actividad bancaria, sino al concepto mismo de economía de mercado, donde el tipo de interés es intrínsecamente necesario; es el precio del dinero, el valor del dinero en el tiempo, lo que permite comparar inversiones y que, por tanto, garantiza la asignación eficiente de los recursos.